Corazón de Anzuelo

Cuando me preguntan Quiénes Somos Orpagu, no hablo simplemente de una empresa o de una oficina en el puerto de A Guarda; hablo de mi familia, de mis raíces y de una forma de entender el mar que se hereda de padres a hijos. Somos la Organización de Palangreros Guardeses, y aunque ese nombre suene institucional, detrás de cada sigla hay un marinero que sabe lo que es despedirse de la costa gallega para poner rumbo a los caladeros más lejanos del mundo. Somos, por derecho propio, la asociación de palangre de superficie más representativa de Europa, pero sobre todo, somos los guardianes de una tradición que se niega a desaparecer.

Una flota con alma y tecnología

Nuestra historia empezó en 1996, cuando un grupo de armadores decidimos que la unión era la única forma de proteger nuestro oficio y nuestros recursos. Hoy, gestionamos una flota de casi 40 buques que faenan en todos los océanos: desde el Atlántico hasta el Pacífico y el Índico. Pero lo que nos hace diferentes es el «cómo». Practicamos el palangre de superficie, un arte de pesca selectivo y artesanal en su esencia, aunque apoyado por la tecnología más puntera. Capturamos pez espada y tintorera de uno en uno, respetando el medio marino porque sabemos que el mar es nuestro único patrimonio.

De la marea a la mesa: Innovación constante

En Orpagu no nos conformamos con ser excelentes pescadores; queríamos cerrar el círculo. Por eso, en los últimos años hemos dado un salto de gigante. Abrimos nuestra propia planta de procesado en Tui, un hito que nos permite mimar el producto desde que sale del agua hasta que llega al consumidor. Ver nuestras latas de delicias de pez espada o nuestras hamburguesas de tiburón en las estanterías me llena de un orgullo difícil de explicar. Es la prueba de que el sector primario en Galicia puede ser moderno, sostenible y gourmet.

Lo que nos define como organización:

Sostenibilidad real: No es una palabra de moda para nosotros; participamos en proyectos científicos internacionales para asegurar que mañana siga habiendo pesca.

Espíritu guardés: Llevamos el nombre de A Guarda por todo el mundo, manteniendo viva la economía de nuestro pueblo.

Transparencia: Queremos que sepas quién ha pescado tu cena, dónde y cómo. La trazabilidad es nuestra obsesión.

Ser parte de Orpagu es entender que el océano no es infinito, pero nuestra pasión por él sí lo es. Somos gente de manos curtidas y mentes abiertas, trabajando cada día para que el palangre siga siendo sinónimo de calidad y respeto.