Aunque el romanticismo es una cuestión relativamente subjetiva, ciertos medios de transporte se adaptan mejor al tipo de experiencias turísticas que atraen a las parejas. Y es que el paisaje no se disfruta igual desde la autopista que a bordo de cruceros, trenes de lujo o globos aerostáticos. Estas y otras muchas opciones permiten compartir recuerdos y no siempre requieren un mayor desembolso. Por ejemplo, comprar autocaravanas para dos personas de segunda mano es una inversión que puede amortizarse en pocos años.
En concreto, emprender un viaje en casa rodante (autocaravanas, caravanas y campers, en esencia) significa decir adiós a las prisas, los sobrecostes y la masificación turística. Los usuarios diseñan rutas a medida y deciden qué itinerarios recorrer. La oferta es notable: la Ruta de los Pueblos Blancos en Andalucía, la Ruta Romántica en Alemania, los distintos road trips por La Toscana italiana, etcétera.
Doctor Zhivago y otros largometrajes han contribuido a romantizar el transporte ferroviario. Aunque la edad dorada de los trenes no volverá, ciertas recreaciones permiten rememorar aquellos tiempos, como el Tren de la Fresa, el Tren Al Ándalus, el Venice Simplon-Orient-Express, el Transcantábrico Gran Lujo o el Belmond British Pullman.
Si los enamorados no tienen miedo a las alturas, los paseos en globo aerostático son una de las travesías más bohemias. Por lo general, son vuelos cortos de sesenta a setenta minutos, pero ciertos servicios dan la oportunidad de recorrer largas distancias. Voltor, Kon-Tiki y otras empresas cuentan con rutas de hasta cinco horas que incluyen brindis «aéreo» y otras rarezas.
Otra forma de viajar perfecta para las parejas es el barco. Los cruceros por el Sena en París, los paseos en góndola por Venecia y otras actividades similares invitan a descubrir el placer de la navegación de forma segura y asequible. Sin lugar a duda, una experiencia memorable para dos.