El aparcamiento en ciudad afronta una serie de desafíos comunes en todas las grandes ciudades europeas. Con diferencia, el tamaño inadecuado de las plazas en relación con las dimensiones de los vehículos modernos es el problema número uno. Esta situación viene dada no solo por el diseño del Parking Aparcamiento en general, sino por un parque automovilístico que crece en número y tamaño gracias al auge de los SUV y otros modelos.
A la espera de que las medidas adoptadas surtan efecto, la población conductora se enfrenta cada día al reto de aparcar en espacios reducidos, situación que genera estrés, agrava el tráfico de agitación y aumenta el riesgo de rozar la carrocería.
Para estacionar en plazas pequeñas, es recomendable señalizar la maniobra antes de realizarla, comunicando así la intención al resto de usuarios y evitando situaciones de peligro. Dado que golpear el bordillo es un error común, se aconseja incrementar el campo de visión orientando los espejos hacia el suelo. De este modo, no se perderán de vista ni la llanta ni los límites de la infraestructura del aparcamiento (pilares, bordillos, etcétera).
Las referencias visuales son igualmente útiles en parkings donde el espacio disponible es mínimo. Por ejemplo, alinear los espejos retrovisores con la esquina del vehículo más cercano permite saber cuando debe girarse el volante.
Por su parte, las nuevas tecnologías hacen la vida más fácil a los conductores a la hora de estacionar. Destacan las cámaras de visión trasera, los sensores de proximidad y otros avances que facilitan esta tarea y disminuyen la probabilidad de colisionar con pilares y otros elementos físicos.
En caso de circular con acompañante, es una excelente idea ayudarse de las indicaciones de este durante el estacionamiento. Eso sí, es fundamental que el acompañanate se posicione en un lugar visible para el conductor. Así, podrá alertarle con señales si el ruido ambiente silencia sus indicaciones verbales.